Los desafíos virales se generan con la finalidad de entretener y divertir. Todo se desdibuja cuando el reto implica algún riesgo físico. Si bien algunos absurdos pueden parecer divertidos, son peligrosos. Esta línea no es legible para los algoritmos de internet, pero resulta perturbador cuando el usuario, el ser humano, no lo distingue. Es lo que está sucediendo con el “reto de la dieta de comer plástico”. La tendencia consiste en masticar alimentos envueltos en film transparente para después escupirlos y no engordar. Según la directora del Máster Nutrición, Composición Corporal y Metabolismo de la Universidad Europea, Andrea Calderón, puede terminar en asfixia, irritación o incluso en un bloqueo intestinal.
La práctica es conocida internacionalmente como “Plastic Eating” tiene el objetivo de engañar al cerebro y evitar la ingesta de calorías. Supuestamente, para el cerebro simula "el placer sensorial" de comer sin tragar, por lo que las personas que lo prueban conseguirían "bajar de peso". "Normalizar estas prácticas, especialmente entre jóvenes, puede ser una señal de alerta y favorecer el desarrollo de conductas alimentarias más problemáticas", ha comentado Calderón. "La salud no se construye a través de atajos virales, sino mediante educación nutricional, y una relación sana con la comida", recomendó la profesional.
El contacto que propone el “Plastic Eating” con el plástico conlleva peligros físicos porque puede causar asfixia, irritación digestiva o incluso bloqueo intestinal. La fragmentación del material aumenta la exposición a microplásticos, que se asocian a inflamación, alteraciones metabólicas y mayor riesgo cardiovascular.
Validación
Que la gente se pliegue a hacer el desafío no solo es por falta de sentido común. Hay factores psicológicos en juego que provocan un deseo de adhesión a la experiencia. La necesidad de pertenencia y los niveles de dopamina (la hormona de la felicidad) se elevan con las visualizaciones.
En la etapa de la adolescencia hay una zona del cerebro que está en desarrollo: la corteza prefemoral encargada de medir consecuencias. Por eso es que se ve, en su mayoría, a personas jóvenes comiendo impulsivamente la comida envuelta en plástico.